Uno de los errores más comunes al usar Inteligencia Artificial en apuestas es pensar que un mayor porcentaje de aciertos garantiza mayores beneficios. En la práctica, esto no es cierto.
La precisión mide el porcentaje de predicciones correctas. Un modelo puede acertar muchos partidos y aun así perder dinero si las cuotas no ofrecen valor.
La rentabilidad depende del valor esperado (EV), las cuotas, el stake y la gestión del bankroll. Un modelo menos preciso puede ser más rentable si selecciona mejor cuándo apostar.
Un modelo que apuesta siempre a favoritos con cuotas bajas puede tener alta precisión pero ser perdedor a largo plazo. En cambio, un modelo que apuesta solo cuando detecta valor puede acertar menos y aun así generar beneficios.
Una IA eficaz debe estimar probabilidades realistas y saber cuándo no apostar. La calibración probabilística es más importante que la precisión bruta.
En apuestas con IA, la clave no es acertar más, sino apostar mejor. La rentabilidad viene del valor esperado, no del porcentaje de acierto.